Con gorra, guantes y bufanda me monto mi ruta, dispuesta también a llevar mapa cojo mi bolso rojo, grande y hondo. Camara en el bolsillo y lista para disparar hacia el rincón del paisaje que llene mis pupilas.
Llego a destino: metro Sol, y descubrir la magnitud de la Plaza del Sol me deja deslumbrada pese a la niebla. Me acerco al kilómetro Cero, lo piso, y suspiro el recuerdo de alguien a quien encontré aquí años atrás , su olor me atrapa, persiste en mi. Delicioso.
Llego a destino: metro Sol, y descubrir la magnitud de la Plaza del Sol me deja deslumbrada pese a la niebla. Me acerco al kilómetro Cero, lo piso, y suspiro el recuerdo de alguien a quien encontré aquí años atrás , su olor me atrapa, persiste en mi. Delicioso.
Callejear, sin rumbo fijo con los ojos abiertos y donde me llevan mis pasos a descubrir algo bello, diferente, que miro y vivo. Me siento libre, entro compro, como y tomo una copa de vino con ese sabor intenso, que me adormece en el mundo mágico que imagino detrás de mis lujurias. Rebelde
Paso a paso siento la alegría de la gente, me identifico con esa mirada perdida sin prisas, con calma , que va llenando las horas del dia, sin mirar el reloj y con los minutos marcados en instantes.
Una experiencia en soledad, vivida sin sentirme sola y si acompañada del Sol, lejos del frio. Un dia intenso de ida y vuelta, de sueño deseado y cumplido, lleno de pequeñas esencias que han enriquecido mi alma.
Una experiencia en soledad, vivida sin sentirme sola y si acompañada del Sol, lejos del frio. Un dia intenso de ida y vuelta, de sueño deseado y cumplido, lleno de pequeñas esencias que han enriquecido mi alma.
fotografía Mía